14 -01- 2009
Si en su empresa ocurre una pérdida de producción, tiene constantes quejas por parte de los usuarios o clientes sobre la calidad del servicio, y se siente una apatía y falta de interés general, es tiempo de interrumpir las actividades para evaluar, en cada colaborador (de preferencia por el jefe del área y con el apoyo de la oficina de Recursos Humanos)
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la Inteligencia Emocional (IE), la cual, según el autor estadounidense Daniel Goleman, es la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos, y sobre todo, el cómo manejar las emociones en situaciones adversas, tanto en el plano personal como en el profesional y laboral.
En otras palabras, la IE o aptitud emocional es una habilidad que agrega valor económico a los esfuerzos de una persona en su trabajo y de la cual dependerá el éxito o fracaso de la empresa.
Para la psicóloga y analista de selección de personal de Talentum, Emely Oviedo, una persona emocionalmente apta conserva la confianza, es dúctil en la adversidad y actúa a partir de sus principios y valores básicos.
“Resulta necesario fortalecer la aptitud emocional de las personas, concentrado básicamente en el autoconocimiento, en el comportamiento interpersonal y en la capacidad de tolerancia; porque se demostró que si los individuos conocen sus emociones, tendrán más éxito profesional, sin comprometer los valores personales”, explicó Emely Oviedo.
Asimismo, agregó que la cultura organizacional actual y la globalización obligan a las personas a relacionarse con gente de diversas personalidades para lograr resultados conjuntos y que es aquí donde los individuos deben tener conciencia de lo que es la Inteligencia Emocional, y las ventajas que ofrece ante una eventual competencia por un puesto de trabajo.
Fuente: Takeshi Chacón- Diario Expreso
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